Has dejado de ser feliz,
el amor huyó de tus manos.
Ya no divisas el claror del día
con los ojos de ilusión pintados.
Ya no trae aroma de flores la brisa,
se agostaron de desamor tus nardos.
Sentirás la noche alargarse
a través de las ventanas.
No habrá soles que derritan
la escarcha de tu sangre traicionada.
Vestido de penitente,
el corazón consuela al alma.
Tu orbe tomó color ocaso,
matiz de sueños rotos;
tonalidad de desesperanza.
En tu espejo nada se divisa,
ni tan siquiera el dolor te habla.
No eres feliz.
El amor se diluyó entre lágrimas.
En las caricias que nadie quiso,
los besos ignorados,la pasión menospreciada.
Ya sólo te acompaña la tristeza
con su agridulce remembranza.
Una corriente que sin piedad
al mar del olvido te arrastra.