viernes, 22 de mayo de 2009

De tes y poetas

Tirita el trueno tartamudo.
Taciturna transita la tormenta,
trastabillando a intervalos,
por tejados y azoteas.
Trinos precipitándose a la aurora,
revierten al alma del poeta,
que acaba garabateando
estrofas entretejidas,
con "tes" sin tregua.
Tributadas al papel las letras,
resulta trazada la trova,
reiterativamente modesta.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Parvedad

¡Bang!
la traición,
a quemarropa,
desgarró la piel
de la confianza.

sábado, 16 de mayo de 2009

De vi y violetas

Vibrando viene Violeta,
ávido tornasol doliente.
la clarividencia de sus ojos,
solera de vino y muerte.
Virando divide su talle
de invictos inviernos.
La lluvia la aviva;
la violenta el viento.
Y los violines de la aurora,
atrevidos visajes de fuego,
incitan a Violeta a revivir
la victoria vívida del deseo.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Aires...

Tú eres nube constante
en el cielo de mi frente,
astilla que de sombras
me entintas las pupilas,
sierpe ávida entre las sienes.
Tú,
rama que de mi raíz derivas,
planeta virando en la cintura
con gravedad arrebatada,
torrente o estiaje
para este corazón, a ti afiliado.
Tú eres glacial que me aterra
o fervor que me encumbras,
para luego,
dejarme caer, tiritando,
sin serenidad donde posarme.

viernes, 1 de mayo de 2009

Nocturno

Noche inclemente.
En el soportal maúllan dos gatos
y se encrespa un trueno.
El viento flagela contraventanas
y aúlla, desgarrando
la vastedad del silencio.
Sobre el asfalto desafinan los autos.
En la lejanía suplica un perro.
Unos pasos mortifican la calzada,
y unas llaves caen al suelo.
Canturrea la lluvia
con denodado aliento
y la noche cabal avanza.
A ritmo húmedo
y péndulo lento.
Duermen búhos y brujas,
mas de él se burla el sueño.
La cama es un páramo;
las sábanas, gélido trayecto.
La ausencia no ocupa espacio,
sólo horada pechos.
Y avasalla corazones
y trepana huesos.
Alturas cosecha la madrugada.
Los gatos duplican su lamento.
El viento decreta aquietarse,
y continúa, continúa lloviendo.