Que difícil es tenerte de frente
y no poder consumar el beso;
obtener la victoria sobre tu boca
y el placer de tu cuerpo.
Que tedioso es mirarte
y darme cuenta de que tu mirada me huye,
que las palabras sobran
y que la pasión no fluye.
Que difícil es consumirte
cuando no estás en venta
y lo poco que me queda
son lagunas y quejas.
¿Y si no existieras?
¿Y si el beso consumado
nunca hubiese llegado?
¿Y si las palabras no fueran coherentes?
¿Y si las miradas nuestras
nunca hubieran hablado?
Me siento tras las rejas
de los destinos prohibidos;
sentado y cohibido
viviendo esta pena.
Que difícil es tenerte
a la vez no poderte
sentirte conmigo
en otro camino...
