Una revolución interna,
una disputa... unas cuantas putas,
la maldición externa
de no ser externo, tampoco interno.
Una guerra, un auxilio,
una batalla perdida,
una herida en la misma herida,
una víctima suicida.
Un corazón valiente
con miedo a perderse;
una pérdida de tacto
y un final para un teatro.
Un vino...
y un se fue
un vaivén que se detiene,
una estrofa que no muere
en la historia del que puede,
pero cuando quiere y tiene
nunca nadie se le quede.