jueves, 15 de mayo de 2008

Sin título


Del sino del viento prisionero,
con grilletes de espuma encadenado,
huyendo a desgana de los cantos de sirenas,
este Ulises, al que ya ni Penélope espera,
abdica de arribar a su Ítaca.

Hastiado de avizorar el ocaso,
por si de un postrero rayo
viniera colgada la esperanza,
al oeste del averno se sienta,
anhelando que, desde la otra orilla,
a rescatarlo de ese vivir sin vida,
acuda el barquero de la Parca.

domingo, 11 de mayo de 2008

Último beso


Llamaron a tus sentidos sus besos.
Recibirlos no quisiste,
del orgullo ibas presa.

Mas, de vez en cuando te liberas,
dejándote mecer por ellos.

Y regresas a sus dominios,
anhelando rozar el cielo.
El ensueño te eleva sobre un mar de espuma.
Socava tu vientre el pájaro del deseo.
El sur del éxtasis pretendes transitar;
mas la realidad te golpea -olvida ese sueño-.

Vientos de nieve te derriban
y, herida de nostalgia, caes al suelo.

Llamaron a tus sentidos sus besos.
Recibirlos no quisiste,
los obviaste con desprecio.
Y allí donde otro para ti se inventó la llama,
sólo quedan cenizas y recuerdos.

sábado, 3 de mayo de 2008

Te acuerdas...


¿Te acuerdas?

Vencimos a la soledad,
adalid de nuestro universo,
pintamos de estrellas las paredes
y sembramos de pájaros el cielo.

Unidos,
derrotamos al invierno,
con soles de risas
y caricias de fuego.
La primavera se adelantó,
era diciembre
y florecieron los cerezos.
La nieve se volvió azahar
y nos ciñó con guirnalda de pétalos.

Arrinconamos prejuicios,
nos sedujimos sin complejos,
resurgimos de mutuas cenizas,
conferimos música a los silencios.
Y a la par deshojamos
la cárdena rosa de los secretos.

Y fuimos corazones afinados,
almas emergiendo de un sueño,
que acabaron desatándose
de las cadenas de ese infierno;
donde por separado sobrevivimos
hasta aquel suspirado encuentro.

¿Te acuerdas?
Venga,
volvamos a querernos.