martes, 24 de febrero de 2009

Alta madrugada

Se acentúan negrores y saudades
cuando encara el vértice la madrugada.
No hay lucero que reverbere
hasta subyugar
la cerrazón que le puebla.
El insomnio
trae reminiscencias
de aquella pasión derrochada.
Y las ofrendas de eternidad,
como rosas en invierno perecieron
bajo la nieve innoble del olvido.

viernes, 20 de febrero de 2009

Gotas de cielo

Autora de la pintura: Isabel Navarro Verdú © "Desidia"
Cuando la pena amanezca -y amanecerá- da la mano a la aurora que se arrodilla, elévate con ella hasta la luz que te convida.
Cuando muera la soledad -y morirá- abre las puertas del corazón, prisionero en tules cenicientos, deja que el aire penetre y enjugue la penumbra de tus arterias.
Cuando la añoranza pise los andenes, -y los pisará- empújala a tomar el primer vagón que pase, así la traslade al páramo donde la melancolía siembra lápidas y da la espalda a esa lóbrega estación donde vagaste.
Cuando la pasión llegue -y llegará- muéstrale los pliegues de tu vientre, la cal que tus negrores cicatriza, la fiebre de los sentidos laureados. Dile que te ceda sus alas… y ven. Ven con tus plumas de dicha asoleada, hasta el sencillo cielo de mis brazos.

lunes, 16 de febrero de 2009

Allí...

Estaré allí donde me busques: en los violetas del alba, en la espuma umbría, en los cabellos de la madrugada, en los festones de tus días. Estaré allí donde me busques.
Allí: con la luz de mi sonrisa, con la pasión por estrenar, con el encaje de la alegría, con la tristeza de mí alejada, con todo el amor que me sobra y que tú precisas.

jueves, 12 de febrero de 2009

A la deriva

Autor de la pintura: Edvard Munch "Melancolía"
Cansado estoy de gobernar a solas el timón de este amor que navega
a la deriva; de desplegar las velas cada día, a sabiendas que no
soplará viento que me ayude a avanzar en este piélago de indolencia.
Este amor ha muerto, mas ni tú ni yo hemos recibido la esquela que lo
certifique ¿O, quizá, seguimos asidos a una fábula, tiempo ha
finiquitada?
Se nos murió el amor. Ese amor que desde la primera luz sentimos.
Ese que nunca declaramos a palabras llenas; siempre dejábamos atrás
alguna letra por temor a enunciarla en su totalidad y, una vez
desnudados, no hallar la salida del laberinto. Y así, coartados,
continuamos queriéndonos, velando un sentimiento que nos ganaba
con los años, hasta el punto que de cotidiano se convirtió en cenizas.
Ahora ya no sé lo que siento. Quizá tú esperabas más de mí, mientras
yo gastaba el presente esperando que fueras tú quien moviera la ficha
definitiva. Nosotros, que tantas cosas nos confesamos, que todas
nuestras frustraciones, sueños, pasiones, desgranamos, fuimos
incapaces de vencer el recelo a quedar comprometidos…
Y ahí nos bamboleamos, en un “puedo y no quiero” que nos ha
dejado a las puertas del abismo. A ese desesperanzado distrito donde
nuca quisimos caer, el tiempo implacable nos ha arrastrado.
Se nos murió el amor y ni tú ni yo hayamos motivos para resucitarlo.

lunes, 2 de febrero de 2009

Latidos

¿Te hiere, como a mí el desamor? ¿ Evocas, a escondidas, el pasado, o vives de cara a la dicha. ignorando nuestro idilio trasnochado? ¿Te duele mi nombre en la boca? ¿Arden aún las flechas en tu costado, o triunfó la perfidia del olvido y pereció la pasión bajo su manto? ¿Cómo me arranco esta querencia? ¿Cuántos latidos le restan a este quebranto?