Vagaba desnudo por mi propia mente,
derrumbando pilares, construyendo romances,
mendigando por un poco de amor verosímil.
Baila una sombra flotante
y el día de mi muerte es constantemente un inicio;
las calles son los recuerdos
y el ocio mi único oficio.
Recorro cabizbajo las vías del tren
sorprendido de mi desinterés.
Mantengo la duda coherente,
la sensación potente
de no haber pertenecido nunca a mi propio mundo,
al mundo donde estoy.
Vago desnudo por mis pensamientos
de forma inconsciente y cruda.
Ando por los mares de mi mente
al borde de una gran locura.

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