domingo, 25 de setiembre de 2011

No requerdo quien era



No recuerdo quien era;
ni su pelo, ni su piel,
ni sus dedos, ni quien fue.

Fueron los trago prohibidos,
en el bar del edén;
un Adán empedernido
que no me deja crecer.

Inocente del pecado,
pero cómplice a la vez;
marginado del orgasmo
y del periódico de ayer.

Quizás solo iba de viaje,
buscando placer.

No recuerdo quien era,
ni conozco a esa mujer;
no me llega a la cabeza,
no lo puedo entender.

Anduve por lugares lejanos
cerca de cada piel;
estuve luchando en vano
por lo que quise tener.

Me acosté con ella
lo sé, porque aún llevo su aroma;
un perfume sexual
que simula polvo de estrellas.

No recuerdo quien era,
ni sé si la volveré a ver;
me quedaré con la duda,
pero la recordaré con placer.

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