lunes, 21 de febrero de 2011

Sé...


Sé de tu sed
subida de soles.
Sangre sensual que se eleva
desde la génesis alada
del ímpetu insumiso.

jueves, 17 de febrero de 2011

Rutina nocturna


1.- Llegar al mismo lugar de siempre.
2.- Pedir un trago corto o una cerveza.
3.- Identificar a la chica de la noche.
4.- Invitarle un trago.
5.- Iniciar una conversación amena.
6.- Luego del bla, bla, bla... La invito a mi penthouse.
7.- La llevo a mi terraza con vista al mar.
8.- Tomamos vino, encendemos velas, y música a bajo volumen.
9.- La beso, la cargo y la llevo a mi cuarto.
10.- Hago lo que mejor sé hacer de forma salvaje y apasionada.
11.- Me levanto temprano, le dejo una nota con un número de teléfono que no existe y le dejo 50 soles para el taxi.
12.- Sólo el destino hará que nos encontremos de nuevo.





P.D. El eterno soltero...

lunes, 14 de febrero de 2011

Demoras



Torpemente te busqué
por presagios y tinieblas,
ternuras triangulares,
el plomo de las esquinas,
los festones de la tarde.

Torpemente te llamé
por arrabales y calendas,
cautivas vanidades,
los números y las espigas,
el silencio trepidante.

Torpemente te lloré
por el atlas de la ausencia,
cadenas inmemoriales,
el subterráneo de la autoestima,
a contra júbilo y tonante.

Tardamente te olvídé
con la brega de la disciplina,
las brújulas demenciales,
el pañuelo de agosto en las salinas,
los años y sus necedades.

domingo, 9 de agosto de 2009

Fantasías...

Exhortados por el deseo,
comparecemos
en el lugar preciso
que nos asigna la noche.
En nuestra piel,
la llave de lo que no pertenece.
Conscientes,
cavamos perímetros
y equilibramos alcores
hasta desangrarnos
y revivirnos.
Y de ahí quedamos,
prendidos
en el instante
de la isla efímera del tacto.

domingo, 2 de agosto de 2009

A un minuto de ti...

Los minutos se atropellan.
Espacios que el silencio estira.
De las saetas se descuelgan las horas
y, yerma, la noche agoniza.
Desde el reloj, desencantadas,
las promesas se suicidan.
Tampoco hoy labrarás mi talle. Ni yo cultivaré mi geografía.

sábado, 1 de agosto de 2009

Interiores...

Las ilusiones
transitan los andenes
del espíritu.

Capitulación

Aliada con tu silencio,
mi lengua calzó cadenas a las palabras
que, reverentes,
se precipitaron al arca de la anda.
Internamente,
algo insondable gritaba:
"Ve hacia él.
Que sea tu música quien abra
su ausencia de agua."
La voluntad
- columna pétrea -,
bajo los pies
- veredas alucinadas -,
en el corazón
- una mano muda -,
derramó satén y escarcha.
¡Qué orgullo omnipotente!
¡Qué lasitud impregnando mis alas!
¡Qué perturbado propósito!
¡Qué pobreza, mis venas quemadas!
El martillo del hastío
-materia desangelada-
clavó el desarraigo,
en la falla de mi garganta.

jueves, 23 de julio de 2009

Mmm...

Nada tan triste
como un alma aquejada
de indiferencia.

Futilidad

La distancia, con parsimonia,
hasta al más brillante de los amores,
a oscuras deja en la memoria.

sábado, 13 de junio de 2009

Venturas

“Que la suerte te busque”
Luis García Montero
Que la suerte te salga al camino
y te bañe con sus dones.
Que siembre algas bajo tus pasos
o remos en tus aires.
Que portes la risa entre las manos,
la alegría sobre la boca.
Que te galantee la luna
con cíngaras cadencias.
Que lejos de ti huyan las incógnitas
y el sol encanezca en tu frente.
Que, si aura quedó de mí,
se diluya como granizo en el estío.
Que te seduzcan las Evas que amas,
los pájaros, el placer, las auroras.
Que la suerte te salga al camino...
En la ciudad de agua y golondrinas
te hallé y, aunque aún es mayo,
el silencio de tus ojos me gritó
que abril existe...
Existe, mas lo habías olvidado.

martes, 2 de junio de 2009

Para tu risa...

Para tu risa
yo quiero jugar a la comba,
entre amapolas;sortear cometas en el aire,
deslizarme -alocada rueda-
con todos los patines de la infancia.
Quiero componer armonías
al cimbrado de las bicicletas;
subir espadañas sin escaleras
y gritar al infinito
con más sonoridad que las campanas;
recontar cigüeñas
en la siesta;
vislumbrar azores en la madrugada.
Para tu risa,
quiero extraviar
canicas en los charcos,
desairar maniquíes de escaparate
mientras bailo con las farolas
hasta prenderlas
-así ruboricen los pétalos de la ciudad-;
volar en tranvía hacia la luna
y tender la dicha, con pinzas,
al parabrisa de los taxis;
empapelar a versos la alborada,
rebautizar estrellas...
Y tejer.
Tejer sonrisas.
Con hilvanes azulados.
Hasta dejar inundado
en tu alma
el lago de la alegría.

viernes, 22 de mayo de 2009

De tes y poetas

Tirita el trueno tartamudo.
Taciturna transita la tormenta,
trastabillando a intervalos,
por tejados y azoteas.
Trinos precipitándose a la aurora,
revierten al alma del poeta,
que acaba garabateando
estrofas entretejidas,
con "tes" sin tregua.
Tributadas al papel las letras,
resulta trazada la trova,
reiterativamente modesta.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Parvedad

¡Bang!
la traición,
a quemarropa,
desgarró la piel
de la confianza.

sábado, 16 de mayo de 2009

De vi y violetas

Vibrando viene Violeta,
ávido tornasol doliente.
la clarividencia de sus ojos,
solera de vino y muerte.
Virando divide su talle
de invictos inviernos.
La lluvia la aviva;
la violenta el viento.
Y los violines de la aurora,
atrevidos visajes de fuego,
incitan a Violeta a revivir
la victoria vívida del deseo.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Aires...

Tú eres nube constante
en el cielo de mi frente,
astilla que de sombras
me entintas las pupilas,
sierpe ávida entre las sienes.
Tú,
rama que de mi raíz derivas,
planeta virando en la cintura
con gravedad arrebatada,
torrente o estiaje
para este corazón, a ti afiliado.
Tú eres glacial que me aterra
o fervor que me encumbras,
para luego,
dejarme caer, tiritando,
sin serenidad donde posarme.

viernes, 1 de mayo de 2009

Nocturno

Noche inclemente.
En el soportal maúllan dos gatos
y se encrespa un trueno.
El viento flagela contraventanas
y aúlla, desgarrando
la vastedad del silencio.
Sobre el asfalto desafinan los autos.
En la lejanía suplica un perro.
Unos pasos mortifican la calzada,
y unas llaves caen al suelo.
Canturrea la lluvia
con denodado aliento
y la noche cabal avanza.
A ritmo húmedo
y péndulo lento.
Duermen búhos y brujas,
mas de él se burla el sueño.
La cama es un páramo;
las sábanas, gélido trayecto.
La ausencia no ocupa espacio,
sólo horada pechos.
Y avasalla corazones
y trepana huesos.
Alturas cosecha la madrugada.
Los gatos duplican su lamento.
El viento decreta aquietarse,
y continúa, continúa lloviendo.

martes, 21 de abril de 2009

Desidia

El rayo más grande que ha habido en la tierra cruzó con sus eléctricos anaranjados tu corazón y el mío, dejándonos imposibilitados a la gloria del amor. A nuestros pies un cuenco de cenizas lo atestigua.
El rayo más grande que ha habido en la tierra, mide tanto como el desamor que nos quemó.

sábado, 4 de abril de 2009

Hijas de la sombra

Autora de la pintura: ©Isabel Navarro Verdú
Cual si bracearan en agua densa,
poblada de invisibles medusas (Dámaso Alonso).
Aquellas hijas de la sombra,
perseguían la vía de las estrellas;
abandonadas al abismo de la geografía.
En sus cabellos deliraba la espuma
y en los ojos anidaban los gritos,
mientras la sal era visado
a una tierra promisoria,
de la que jamás supieron nombre.
Feroz fue la odisea hasta arribar
a confusa orilla, allende del paraíso,
y en las que, burdamente,
las luciérnagas, fingían ser luceros.

lunes, 30 de marzo de 2009

Constancia

Si tú la mirada a mí volvieras
y mis ojos se enredasen con tus ojos.
Mañana, hoy, o cualquier fecha…
Si mi cuerpo, confrontando al tuyo,
exhibiera la nostalgia que lo atormenta…
Si tú incinerases deberes
y mis miedos por trochas huyeran...
Si no reparásemos en la gente,
si este amor sin recelos a la luz se diera…
Si encontrásemos la osadía
y fuésemos los dueños de ella...
Si cortásemos las alas a la pérfida conciencia
y concediésemos la concordia a esta pasión que nos enerva…
En libertad
plasmaríamos nuestros sueños,
y de laureles
coronaríamos esta quimera.
Así, yo feliz a tus brazos acudiría
mientras tú a mis brazos vuelas...

sábado, 21 de marzo de 2009

Orilla

Aquel día
se acobardaron las nubes
y sus espirales de silencio.
El sol desgajó valladares
en el azabache de las entrañas
y desheló la cumbre de mis dobleces.
Desnudé matices ignorados,
germiné cual jazmín tempranero,
calciné de raíz
la soledad que me poblaba.
A mí llegaste
con cadencias de guitarra
por corona,
y en las manos, ardido,
el oro que jamás se quiebra
Y yo quedé,
de ti debilitada.
Y de mi esencia huyó
-hasta morir-
el desamor que me vistiera.
El amor tendió sus estandartes
en las rocas del alma
y, toda yo, me hice orilla.