
Llegué temprano a pesar de unas cuantas horas de retraso por problemas en el aeropuerto, ya estando en mi destino abordé un taxi y le dije que me llevara a unos de esos hoteles baratos, porque en esos tiempos no contaba con muchos recursos económicos y sólo podía abastecerme de mi ahorros. Entramos por un callejón el cual me hizo recordar a Lima y nos estacionamos frente a una casona antigua. Entré al lugar, renté un cuarto por unos cuantos días a un precio módico, el cual cumplía con mis expectativas. Ingresé al cuarto y me llevé la peor impresión, era un cuarto inmundo el cual poseía las peores condiciones de vida, pero no podía dar marcha atrás.
Las noches eran un calvario, no podía disfrutar de los servicios de primera necesidad como era el agua y la luz y los demás huéspedes hacían alboroto todas las noches sin dejarme dormir aunque algunas horas, por lo cual salía todas las noches a la plaza y disfrutaba viendo viejas costumbres de los pobladores, tomando algunas fotografías, haciendo algunas notas y comprando algunos presentes para algunos amigos y familiares. Acabada mi estadía en el mugroso hotel partí con rumbo al aeropuerto para comprar boletos de vuelta a Lima y por fin poder descansar en mi departamento con la tranquilidad que me brindada un lugar como Miraflores.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario