viernes, 16 de febrero de 2007

La Cueva


Siempre era lo mismo, después de una agotadora rutina de trabajo solía ir a la taberna "La Cueva" a tomar unas cuantas cervezas y fumar algunos cigarrillos para poder relajarme y estar en compañía de mis amigos. Llegaba a las diez de la noche en punto, iba caminando directo al toca disco, ponía unos cuantos centavos y elegía mi canción favorita.

Comenzaba mi estadía con una partida de billar y luego me iba a brindar y aprovechaba el rato para conversar con Moe (dueño de la taberna) sobre mis problemas y esperar sus consejos, y un par de jarras y unos cuantos cigarrillos a su cuenta; con el pasar del tiempo la taberna se llenó de todo tipo de gente desde adolescentes hasta prostitutas (las cuales los hacían perder la virginidad), y me ponía a recordar esos viejos tiempos. El resto de la noche me la pasaba contando chistes, criticando y burlándome de mi jefe. "La Cueva" era el paraíso de cualquier obrero fatigado luego de un día de extenuante trabajo en la planta nuclear, como sucedía en mi caso y el de los demás obreros. Luego regresaba a mi departamento y me acostaba para irme a trabajar al día siguiente y despedirme de "La Cueva" hasta la próxima noche.

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