viernes, 13 de junio de 2008

Ahora...

Ahora vivo a espaldas de tu nombre, de ti, confundidas huyeron mis
palabras,
aunque de vez en cuando, un verso, se empeña en redimirte
del abismo al que tú mismo te condenaste.
La libertad allana las trochas del olvido.
En el argentino espejo, que me devuelve la mirada,
el desamor, escuálido y desnudo, rubrica su epitafio.
Dejó de pesar en mis manos el ancho vacío de lo perdido.
Ya no queda ni el espectro de las caricias que te entregara.
Ahora vivo a espaldas de tu nombre, y en mi corazón,
en lugar de densa sangre enamorada, circula el agua.

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