lunes, 25 de abril de 2011



No pretendíamos pretendernos,
no había nada pautado;
una marcha improvisada
por las calles antiguas del este.

No se suponía que fuese así;
ni que sus besos quemaran mi boca,
ni que mi boca calmara su sed.

Es como si me dejara caer
y ella me sujetara,
me atrapara en su sueño,
me desnudara.

Los besos que faltan
pautarán el camino
y el corazón que siente
seguirá sus destino.

jueves, 21 de abril de 2011

Pasa adelante



Pasa adelante
La ausencia de luz anuncia romance, no luto
Vístete de Eva y juega conmigo esta guerra.

Déjate caer en el vacío
Pero aférrate a mi
Que si llegas al paraíso
Yo iré contigo.

Bésame y pégame
Déjame sentir que sigo vivo
No me embriagues temprano
Que aún queda vino en la mesa.

Rompe las prendas
Emigra al lado más salvaje de mi
Y déjate perder.

Libérate del paradigma
Y endósame caricias al cuello
Te juro que ya no sé
Si es sudor o saliva
Si es tu cuerpo o tu vida.

Pasa adelante
Que la cama no te parezca suficiente
Que el retorno no sea un pecado
Y que el pecado de besarme sea un antojo.

domingo, 17 de abril de 2011

Una musa



Una musa es magia y elocuencia
Un derroche de pasión al viento
No es costumbre ni apariencia
Es la cumbre del orgasmo
Hasta que llega su ausencia.

Una musa es por mucho
Lo que nadie quiere perder
Es la que llega en el día que no creías
y se va cuando no quieres.

Tiene la fuerza del mar
Y besa con furia cósmica
Viste de nubes y estrellas
Camina calmada hacia la salida de emergencia.

Una musa es una excusa para creer
Una razón no coherente
Un shock al corazón.

La quiero
Con amor del que me brindas en copas
No tiene nombre ni forma
Y forma mi nombre a su antojo
Y se esconde entre mi sombra.

sábado, 16 de abril de 2011

Perdidos en intimidad



La boca, su mirada, las manos por su pelo
El momento en el que rie
Y la brisa que invita al abrigo.

El pecado, la lujuria
La emoción del segundo beso
Este loco apasionado
Esta dama entre mis huesos.

La angustia del que sueña
El sueño que tuvimos
Una historia paralela
Una botella de vino.

Que nos busquen
Que nos celen
Que nos pierdan de vista.

Que nadie en el mundo tiene
El amor que tú me brindas...

martes, 12 de abril de 2011

Está pasando tan pronto



En los parques, en las calles
En las nubes o en un valle
No nos importa nada
Cuando cruzamos miradas.

En la noche o en la mañana
En el mismo final del tiempo
Nada coherente
Cuando la beso en el cuello.

Está pasando tan pronto
Y yo con unas canas en el alma
Un catálago de besos
Para dártelos a ti.

jueves, 7 de abril de 2011

La sencillez del romance
lo complejo del cortejo
la intimidad improvisada
y tu pelo entre mis dedos.

La adrenalina y el sudor
el amor que nada visita
la visita hacia el techo
y la puerta condenada.

El olor intenso
el deseo de sexo
lo fugaz del pacto.

En la tarde de verano
en el tren o en el carro
un beso escurridizo
un gesto apasionado.

Lo interesante del momento
la mirada que dice mucho
desnunando el pensamiento.

Esta es la historia
la anecdota en estrofas
de un amor de mariposas.



"El periodo de vida de una mariposa es de dos semanas... el periodo de vida de una aventura sexual es justamente igual de efímero"

martes, 5 de abril de 2011

Escombros labiales



Te pasas el día pensando en el beso, en el beso de la mujer que te gusta tanto. Tienes las ganas tan palpables que pareces un animal salvaje. Entonces comienzas a imaginar el beso como un mordisco más que una expresión de amor. Sigue siendo erótico, pero ya no sutil.

Podemos convertir el gesto en una leyenda, utilizando bien el alma o la lengua. El asunto es que tenemos tantas ganas, que las ganas mismas comienzan a arder y luego a evaporarce. - ¿Qué nos queda? - Una nube del deseo cargada de rayos, relámpagos y escombros labiales.

Mientras transcurre el día nos afecta varios factores. El clima, la vecina, el hombre que te ha quitado el turno en el parqueo, la llamada de tu amigo recordándote la reunión de mañana...

Mueres... el día es tan agotador que mueres,  no puedes recordar las ganas; y la luna adorna el cielo mirándote a los ojos, tu pasión, tus hormonas, tu llama está tan apagada que puedes esparcir las cenizas por todo el cosmos. Entonces llega el final del día, tienes la chaqueta en la mano y la corbata a media asta. Llevas los zapatos sucios y el reloj sin baterías.

Aspiras su perfume, su feromona afrodisiaca. Te transportas, se te hace agua la boca, el paladar te exige su piel y su piel cubre la tuya. Te pasas el día pensando en el beso y cuando la besas ya no piensas en nada, incluso tu reloj vuelve y anda.