lunes, 25 de abril de 2011



No pretendíamos pretendernos,
no había nada pautado;
una marcha improvisada
por las calles antiguas del este.

No se suponía que fuese así;
ni que sus besos quemaran mi boca,
ni que mi boca calmara su sed.

Es como si me dejara caer
y ella me sujetara,
me atrapara en su sueño,
me desnudara.

Los besos que faltan
pautarán el camino
y el corazón que siente
seguirá sus destino.

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