domingo, 1 de julio de 2007

Antes de dormir


Hace un par de noches sucedió algo que no puedo entender todavía. Me acosté a dormir agotado. Venía de una semana muy estresante en la que tuve que tomar muchas decisiones solo. Me desvelé, estuve "bloggeando" por aquí y por allá, leyendo cosas que tampoco me aportaron demasiada tranquilidad. A las cuatro y media de la madrugada decidí dar fin a mi insomnio. Cuando fui a la cama noté que mi novia se había dormido hacía rato, también mi perro. Me metí en la cama tratando de no despertarlos. Y ahí sucedió: sintiéndome un poco solo por una cantidad abrumadora de temas que no he tocado con nadie en estos días, apoyé la cabeza sobre la almohada y me hallé a hablando imaginariamente con una amiga a quien hace un tiempo que no veo.
Gena Rowlands se hace la película e imagina una cantidad de cositas que no sucedieron ni van a suceder. Pero no es mi caso, eh, no lo crean, yo era conciente de lo que me pasaba, no era más que una forma de descargar. Además de pronto yo veía a esta amiga como un interlocutor válido para pila de temas. Y como no está, bueno, recurrí a esto. Ahora, les pregunto a ustedes: ¿Alguna vez les ha pasado algo similar?, ¿Recurren a la almohada como a una alfombra mágica?, ¿Qué tipo de relación tienen con la almohada? Siempre dicen: "Lo voy a consultar con la almohada". Ahora veo que la almohada tiene un menú de opciones, es como una Caja de Pandora.

Voy a explicarme, en esta fantasía dirigida por mí no le hablaba de verdad. Era como si yo estuviera haciendo una visualización, pero no tanto. Yo inventaba las voces, como si todo empezara en una llamada telefónica: "Hola, ¿Cómo andás?" decía ella. "Bien, ¿Y vos?" contestaba yo, en todo momento conciente de que yo estaba inventando esa fantasía que era como visualizar un guión, el que me habría gustado vivir en ese momento. Le pregunté cómo andaba su gata. La última vez que hablamos me había contado que su gata blanca estaba muriendo. Ella estaba muy triste, me explicó lo de la gata y me dijo que la muy desgraciada se había comido una rata envenenada en una de sus excursiones nocturnas. Un bajón, dijo, "es algo que daría para escribir". Se ve que estaba muy triste, a sus animales los quería, no era joda. Me describía cómo la gata temblaba, y me preguntaba si no me acordaba de ella, "la viste cuando estuviste en casa ¿No te acordás?". "No, no me acuerdo" le contesté, anestesiado. Después de la última conversación telefónica en la que me contó esto, recordé que vi a esa gata cuando estábamos en el "living", a través del vidrio, apoyada en el borde de la ventana del lado de afuera. Llovía y me acuerdo que le dije: "¿Y no les da cosa dejarla afuera?,¿No te da miedo de que le pase algo?" y al final le pasó. Pero cuando la última vez hablamos por teléfono ella me contó de su gata, no solo no recordé a la gata sino que no di importancia a esta confesión que ella me hizo, ni fui capaz de entender su dolor. Mi hostilidad hacia ella había ido creciendo, no estaba como para comprender. Mi ego estaba todo machucado, me sentía muy herido y hasta la memoria tenía bloqueada. En la conversación imaginaria, esa que tuve antes de dormirme, yo le preguntaba cómo andaba la gata, ella me decía: "Bien, ya se curó". Todo era ideal, no como la vida real. Ella volvía a entenderme, volvíamos a ser amigos. Hablamos un rato de la vida de cada uno. Sentía que ella me quería como antes, mi amiga, con la que me pelié hace un par de meses no se muy bien porqué. Mi amiga, a quien extraño. Sin embargo no me puse a llorar nunca por eso (cosa que he hecho en el pasado por cosas similares) sino que me tomé esta interrupción en nuestra amistad como algo necesario.

Ultimamente se había vuelto muy crítica a la vez que hacía mi obra (a la que consideraba cursi, resumiendo) y mi vida (de la que todo le molestaba al fin y al cabo). Me decía cosas que me jodían, como que a las doce de la noche no era hora para llamar a su casa, esas eran las reglas que no las ponía ella sino su familia. No estaba haciendo de amiga, aunque entiendo que quería que yo viera las cosas más objetivamente, no me estaba ayudando, elogiaba a mis enemigos y me tiraba a mí con todas las críticas. Supongo que estaba pasando por una fase de sinceridad brutal. Yo también con ella, aclaro. Así fue, crecimos. Las personas cambian, y no hay peor cosa que seguir hablando con alguien que ya no nos entiende o a quien no entendemos, que nos rechaza o a la que rechazamos por algún motivo. Así que quedó todo en "stand by". Esa conversación imaginaria que tuve con ella me hizo sentir que por lo menos para mí era importante esa relación, que estábamos muy próximos más allá de que nunca más nos viéramos. Llegué a fantasear que ella me iba a escuchar. A fantasear ¿Eh?; aclaro, porque hay gente que cree en estas cosas de la telepatía de verdad. Tengo la tendencia a llevar las cosas a su punto máximo de ebullición, así que esta conversación imaginaria no es más que otro de mis "microdramas".

Los monto no se si para entretenerme, o porque la vida te da para llevar adelante un solo drama (o una sola comedia, según cómo se vea) pero no hay lugar ni tiempo para todos los personajes y obras a la vez. O sea, no se pueden montar dos o tres obras a la vez, al menos en la que uno es el protagonista. Se elige uno de los títulos. En mi caso elegí uno que incluye paz y armonía. No quiero más basura, molestia, ruido o confusión. Quiero amor, mucho amor. No dolor. Así que esa obrita me estaba molestando y bajó de cartel, para el bien de ambos. Lo raro fue que nunca había utilizado este mecanismo de defensa, tal vez se pueda clasificar dentro del género "fantasía"... qué se yo. Se que muchas personas tienen fantasías sobre su vida (ganar el cinco de oro, ser famoso, ganar un premio, conocer a un ídolo), otros tienen fantasías sexuales (estar con Angelina Jolie , acostarse con una persona que los atrae mucho), otros alimentan fantasías indefinidas (estar en Hawai en una hamaca paraguaya sin hacer nada, matar al jefe, robar un banco, etc). Debo confesar que carezco de fantasías más que sobre mi vida, lo que sueño lo trato de hacer aunque me lleve mucho tiempo y sepa que es difícil, no los considero sueños entonces sino proyectos. Alguna fantasía tengo sí, claro. Pero no me caracterizo por un gran montaje ni nada. Se que la gente las tiene. Mi caso es diferente. Tal vez porque al escribir cuentos o novelas descargo una cantidad de material fantasioso. No importa. A lo que quiero llegar es que nunca me había pasado esto. Me sentí muy reconfortado con esta conversación nocturna, que habrá durado 5 minutos, porque después me dormí. Al otro día, cuando llegué al trabajo, le pregunté a mi compañera, con quien tengo una gran confianza, si a ella le pasaba algo así. "Ah, claro, todas las noches hablo con Juan, con Pedro, con Andrés, todas las noches antes de dormir lo hago", "ah, bueno, dije yo, qué locura". ¿En serio?", "pero claro". Y supongo que mi amiga Gabriela, que lo único que piensa es en "coger", en vez de imaginarse que habla con ellos imagina que se los "coge", "es totalmente normal". Llamamos a un empleado de la librería, el que se encarga de la seguridad del local, a los gritos. Vino en seguida. Le hicimos la pregunta clave. El estuvo internado en manicomios por problemas emocionales y adicciones, ahora está mejor. Cuando le dijimos lo que nos preocupaba nos dijo: "Uh... pero eso es estar a un paso de la locura...", nos miró aterrado. Le dije a él, un poco para tranquilizarlo, otro poco para dejar mi preocupación de lado, "viste, no son todos los que están ni están todos los que son", nos reímos. Cuando quedamos solos con mi compañera le dije: "Vos te das cuenta de que ese tipo de conversaciones son producto de la frustración de no poder ver a esa persona, o de no poder comunicarse, lo peor es que uno se hace la cabeza de que lo que está hablando con esa persona le llega, como si fuera una especie de telepatía, como si "chateáramos"...

Todo eso es frustración, "no tengo otra palabra para clasificarlo". "No, no es así, es normal, dejáte de joder", por ahí quedó el tema. Le pregunté a mi novia si ella tenía esas conversaciones imaginarias y me dijo que no. Si alguien me dice que se comunica con muertos lo veo más coherente, porque en ese caso sí que no hay forma de decirle lo que uno quiere a alguien que se fue. Aunque lo que yo hice también se puede considerar un ejercicio gestáltico. Qué se yo. No dejó de preocuparme un poco esta nueva forma de comunicación entrópica. Objetivamente va de mí a mí. ¿Para qué sirve entonces?, según mi compañera es muy sano el síntoma, "yo si no tuviera esos encuentros, esas conversaciones, me volvería loco, ay, no me imagino mi vida sin eso, estaría internado en el manicomio". Me viene a la mente, "Torrentes de amor", la escena donde

La almohada, esta amiga fiel que nos recibe todas las noches y nos acepta tal cual somos; ¿Qué eligen hacer ustedes con ella?, ¿Deberíamos sacarle más jugo a estos minutos antes del sueño?

Desde ya muy agradecido con cualquier tipo de respuestas.

Música que me acompaña mientras escribo este "post":
Badly Drawn Boy

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