
Sólo pretendo ser línea de espuma en tu mar. La mínima partícula que
se desliza en tu cielo. Una gota en el agua de tus fuentes. O un
minuto al día en tus pensamientos.
La cinta de tu libro. Una página venturosa en tu cuento. En tus
otoños, una hoja seca, y una nube en tus inviernos.
La “jota” de tu risa. Poesía que adule tus sentimientos. El secante de
tus tristezas y la panacea en tus tormentos.
El remite en tus cartas. El prefijo de tu teléfono y, si eso te sabe a
mucho, la arroba de tu correo. La sombra en tu
caminar o tu rayo de luz al despertar.
¿Ves mi amor que poco pido? Y tú que te guardas quedo, no envías
señales que agiten las frecuencias de mis silencios.
Ni de humo, ni de Morse; ni de telégrafo.
¡Qué sosa eres bien mío! ¡Qué flojera abona tus huesos! Si no te pido que corones en globo, la luna; ni que recorras en patinete el universo.Sólo deseo una mirada furtiva, que hasta mí se descuelgue, desde tus ojos negros.
Y un beso de tu boca y una sonrisa que espante mis miedos. Una
caricia de tus manos y el roce en mi cara de uno de tus dedos. Una
palabra de cariño y un jazmín para mi pelo.
No deseo que me pesques una ola. Ni que me bajes un lucero. Sólo
que cruces la acera, que yo, a tu altura te espero, con el corazón en
vilo y el alma en suspenso.
No dirás que soy ambicioso, no dirás que de egoísmo muero.
¿No ves qué poco pido? ¿Por qué me esquivas entonces, corazón? Si
tan sólo pretendo ser, en tu bolsillo, un sueño.
¡Y mira si tengo arte! ¡Mira con qué arte te quiero! Que si a sabiendas
de todo, aún me guardas recelo, la libertad te otorgo, para que con
ella engalanes tu sombra de caramelo.



