
Trae abril aguas de recuerdo.
Amaneceres azules con blancos lunares.
Crepúsculos que se alargaban hasta elevar las lágrimas. Gaviotas que
explayaban su libertad ante nuestros ojos, logrando que
anhelásemos, como nunca, la alegre insurrección de unas alas.
Regresa abril perturbando mis sentidos, al dolor adormilados. Trae
aromas de mar, murmullos de apacibles olas, suspiros de brisa
jugando entre arenas y mareas… Retratos en sepia, que se despliegan
en la memoria, soliviantando la paz de las pupilas.
Nace y muere abril. Inicia y cancela hojas en el calendario, mientras
una página perdura indeleble en su inmarcesible transitar.
Reminiscencias de aquel abril, sobrado de lunas,
que dolorosamente contrasta con éste,
tan corto de estrellas.
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