sábado, 19 de abril de 2008
Equinoccio
Sería mezquino de mi parte estar triste en una noche así.
Un buen café me acompaña en mi esquina favorita.
Donde sea que miro, ventana que abro, veo más belleza que me sonríe,
siento un sabor dulce deslizándose hasta las entrañas,
mezclando mi saliva generosa
con los recuerdos.
Una historioa agradable que dejó en mi coche
olor a paltas maduras.
La lluvia siguió al sol, una lluvia fresca,
excitante, seminal
y a ésta la siguió una tardía luna llena.
Me vibra la música de una fiesta de año nuevo
hacia fines de marzo;
retumba en mi lengua autodidacta
como milkshake de chocolate chorreándoseme por la barbilla.
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