viernes, 16 de noviembre de 2007

Como si fueras niño...



...en la pasión
eras pocas palabras
y mucha acción.

domingo, 14 de octubre de 2007

Péndulo casual



Fueron primero dieciséis
meses...
cuatro meses......


luego doce meses......
ocho meses...


(tic tac)

...diez meses...
y ya casi ninguno.


(silencio)

El tiempo está por venir.

sábado, 13 de octubre de 2007

Y si supieras...


Aunque sé que nunca
me has querido,
que sólo me has hecho
daño
y es falso el placer que
me provoca tenerte a mi
lado.
Aunque sé que, en el
fondo, no somos el uno
para el otro
y no hay palabras o
momentos que valgan la
pena.
Aunque todo me diga
basta ya, aléjate.
Aún sigo llamándote.
Aún sigues aquí.
Si tan sólo supieras todo
el mal que me has
hecho,
si tan sólo supieras...

Mañana de primavera


A lontananza, allá en el cielo que recubre la ciudad, asoma un sol neonato y pujante que avanza rompiendo nubes. Colgar allí los ojos y deleitarse en los matices que hoy nos regala la naturaleza, es un beso para el espíritu. Probablemente la urbe, ya bullirá de idas y venidas. De gente atareada en cumplir las devociones y deberes que les marque la jornada; pero en el pueblo, parece que remoloneara el día... No se escuchan perturbadores ruidos a esa hora tan temprana. Tan solo susurra un reparador silencio, quebrado por el porfiado canto de los gorriones, jilgueros y algún mirlo que, despiertan en esta amanecida, que fulgura primaveras.

Silenciosa, una mujer camina, paladeando los detalles; los gratos pormenores que le entrega el día. A su derecha, desde los naranjos distribuidos a metros parejos sobre los parterres de la acera, a su paso, cae el azahar maduro; impulsado por la brisa. Sus ávidos ojos, siguen el camino desde las ramas del árbol hasta suelo que dibujan los blancos pétalos. Semejan una cálida y fragante nevada. A bocanadas, la mujer, se bebe el límpido aire que la rodea. No se divisa a nadie en todo el largor de la estrecha calle…

Al poco, desemboca en la avenida que la llevará al destino de su paseo, y allí, se cruza con un perro de grandes orejas, que roza con su pelambre la larga falda de ella, que, el viento ha comenzado a bambolear. Tras el animal camina un hombre: su dueño. Éste, viste barba rala y entrecana, y en el semblante, aún se le adivinan los estragos del sueño; o tal vez, de una plomiza noche de insomnio. Es un desconocido, hay tantos foráneos en el pueblo... El hombre, con voz tenue, acompañada por un gentil ademán, educadamente, da los buenos días, y ella, sonriendo ante la atención, poco común en estos tiempos; responde al saludo, mostrando su mejor sonrisa.

En la orilla izquierda de la calle, una joven madre, abrocha el cinturón de seguridad de la parte trasera del vehículo, a un niño de cinco años aproximadamente. Al lado de éste, un bebé, sentado en su sillita, especial para automóviles, llora desconsolado. La madre, en exceso agitada (se le caerá encima la hora del trabajo) grita, e infiere amenazas contra el crío, que, lejos de callarse, incrementa la llorera sin comprender la irritación maternal... Nuestra amiga pasa de largo, esta vez no tiene palabras para saludar, y sin poder evitarlo hace un gesto de incredulidad con la cabeza y masculla para si misma… No entiende donde llegaremos con estas prisas que nos empujan a vivir la vida con tan alto grado de aceleramiento, sin apenas condescender con ella.

Un adolescente, ligeramente obeso, sale de su domicilio y casi colisiona con la mujer. Sobre la espalda, la mochila cargada de libros ¿los usará? y en la mano, un pan de leche que con fruición se lleva a la boca y muerde.El chico la contempla con la mirada baja y un mohín antipático en los labios. Ella le devuelve la ojeada, y piensa; qué estará urdiendo este mocoso. Y adelantándolo, continúa su ronda, con el chaval, que parece perseguirla, detrás.

A lo lejos, ve a una conocida, duda en llamarla para así pasear juntas. Si la detengo, recapacita, me perderé el goce de contemplar, hacia dentro, esta preciosa mañana que apunta a un esplendente día. La amiga, al cruzar de acera, la divisa a ella y se detiene, dispuesta a esperarla…

Se acabó el sosiego, ya no habrá en toda la jornada un minuto más para saborear estos instantes de paz que, la vida, de vez en cuando, sobre todo cuando sabemos verlos, nos confiere. Y qué afortunados son los que saben apreciarlos en su valía.

Acelera el paso para dar alcance a la compañera que pacientemente aguarda, y por última vez posa los ojos en el horizonte, allá sobre la capital. Y ve como las nubes, por el sol vencidas, se han disipado, y éste, presumido, alarga sus rayos y se hace dueño del raso cielo.

viernes, 12 de octubre de 2007

Soneto para un cuadro


Despliega el crepúsculo sus colores
sombreando al infinito de dorados.
Un árbol, que al ocaso brinda amores,
queda ante tanta belleza extasiado.

Flamígera, la tarde loa honores
al bosque de hermosura coronado.
Adiós, musita el día, cerrando flores.
Ostenta la noche astros azulados.

El sol marcha a su nocturna morada,
rendido por esa luna impaciente
que lo adormece cantando baladas.

Cabalgando irrumpe la madrugada.
Y la fronda suspira complaciente,
por esta primavera adelantada.

Toma mi mano...


La acera está sembrada de naranjos en flor. En la esquina opuesta, un árbol, del que desconozco su especie, destaca por su soledad. Es un árbol nuevo, de poca alzada, sus ramas refulgen, cuajadas de yemas y hojas de un color verde joven. Está amaneciendo y la luz de la farola aledaña se posa en su copa, dándole un toque esplendoroso, a pesar de su pequeñez. Solo…

Un caracol de oronda y bruna concha, escala lentamente una fachada encalada. En toda la nívea e inmensa pared, no hay otro. Lánguidamente, se arrastra dejando el viso de su rastro en cada milímetro avanzado, como una señal, por si acaso, algún hipotético hermano se decide a imitarlo. Solo…

Desde unos contenedores de basura, surge un gato que se cruza ante mí. Es un felino escuálido, al que su piel blanca, hace parecer más fantasmal aún. Al sentirse a salvo, ya en la acera, se sienta solemne a verme pasar. Solo…

Canta el gallo, hoy no sé si por casualidad, ningún rival del corral lo secunda, en ese instante me percato de que, en los quinientos metros, aproximadamente, que llevo recorrido, no me he cruzado con ningún ser humano. Ya próxima a mi lugar de llegada, allá en la lejanía, bajando por la calle peatonal, diviso a un ser caminando, que debido a la distancia, más parece una sombra… Solos…

Y al llegar a mi destino, pienso y me digo: soledad, hoy es tu día, toma mi mano…

viernes, 31 de agosto de 2007

Mentiras acumulativas



Es increíble lo que la llamada acumulación de mentiras puede llegar a causar , es un proceso en el que mentira tras mentira puedes llegar tan alto que no te das cuenta de que la base de esa altura es tan débil que un simple soplo de la corriente de un suspiro más alejada de ella , puede hacerla temblar y derrumbarla , en ese mismo momento el golpe que puedes llegar a darte es tremendo , tan grande como para ver otra vez empezando de cero y darte cuenta de todas esas mentiras que tan bien te suplían han desaparecido sin dejar rastro del tiempo que malgastases en ellas . En ese mismo instante estas muerto , y con muerto no quiero decir que puedas volver a nacer sino que estas totalmente muerto sin pasado ni futuro.

jueves, 30 de agosto de 2007

En un momento...



Tras el opacar del día,
tras la nostalgia de la vida,
tras la cortina es belleza,
que al mirarla se entorpeza.


Tras esa avecilla que está sola,
tras ese huracán de problemas que se viene ante ti...
tú hulles, ella está ahí
ella está aya, no se puede borrar tanta belleza;
tu mientes y lo niegas
tu me miras y me ciegas;
el llanto de mi corazón atropella una ilusión tan grande...
una ilusión que espero muy pronto se haga realidad.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Cóseme, cóseme, cóseme...


El corazón... por favor.

Cosiendo...



Uniré mi alma con mi cuerpo con un solo pelo que disimule los despuntes de mi corazón.

domingo, 19 de agosto de 2007

Pies de plomo



...entonces, porque ir con pies de plomo si el suelo es de cristal...

viernes, 17 de agosto de 2007

El silencio



Shhhhhhh
No hagáis ruido...
Este blog se acaba de tomar 139 lexatin...


y se está durmiendo, dur-mien-do, dur...


sábado, 4 de agosto de 2007

Nocturno




Cuando estabas aquí antes
no podía ver detrás de tus ojos;
tú eres como un ángel
tú piel me hace llorar.

Tú flotas como una pluma
en un mundo hermoso;
pero soy un jodido, soy raro
¿Qué demonios hago aquí?
Yo no soy de aquí .

No me importa si esto te lastima
yo quiero tener el control
yo quiero un cuerpo perfecto
yo quiero un alma perfecta
yo quiero que me avises
cuando me sientas lejos de ti.

Tú te has vuelto alejar
te estás alejando
te alejas, te alejas, te alejas…

Como sea te haré feliz
sin importar lo que quieras
tu eres jodidamente especial
yo quisiera ser especial.

jueves, 2 de agosto de 2007

¿...?



Por qué será que a pesar de los años no he aprendido a poner en hora mi reloj.


Dime tú, corazón:

Si llego tarde ¿Me esperarás?

Si llego pronto ¿Me pedirás que te espere?

domingo, 29 de julio de 2007

Shhhh! Un secreto




Es triste encontrar un beso en la cocina, caído, moribundo, semi-devorado por las alimañas nocturnas. Ayer encontré uno de esta guisa justo debajo de la nevera. Lo recogí y lo guardé en una cajita, de esas pequeñas de madera que venden en los mercadillos de mi ciudad. Lo puse con cuidado en el mueble del salón, y hoy ya no estaba.

Seguramente se marchó por la noche al cementerio de los besos. Un lugar apartado de este mundo al que todos los besos que no damos van a morir.

Mucha gente ni siquiera sabe que ese lugar existe, piensan que los besos no mueren, y que están ahí para cuando queramos, pero no es cierto. Cada beso que no damos va perdiendo su brillo, su alegría, se vuelve pesado, oscuro, y se va oxidando poco a poco en nuestros labios, hasta que llegado el momento, una noche, se resbala furtivamente por nuestra cama y emprende el viaje a su lugar de descanso donde muere.

A veces lo acompaña una lágrima, que son las únicas que conocen el camino y que guardan el secreto celosamente para que ningún furtivo expolie ese sagrado lugar.

Sólo los besos que damos, viven eternamente. Se rompe la baina en que están envueltos cuando nacen y su esencia se esparce mezclandose con el espíritu de a quien se lo damos para así vivir eternamente. Pero esto es un secreto que os confío.

A mi me lo contó una bruja muy sabia, y yo, que no quiero que se os mueran los besos, os lo cuento a vosotros....

miércoles, 25 de julio de 2007

Ssshhhh...





¿Y qué piensas?


Nada...
¿Y qué no hablas?

Me gusta lo que me dices, me gusta lo que me has dicho... Callo para no estropear el eco de tus palabras en mi mente. Era un momento de silencio tras oír tu voz en que cierro los ojos, me imagino que estas acurrucada a mi lado y te he sentido cerca.

Entonces lo hemos estropeado...

No, sólo lo hemos pospuesto hasta otro silencio...

martes, 24 de julio de 2007

¿Quién lo sabe?




Y la luz entra por la ventana, con esa agradable sensación de calor sobre mi rostro. Despacio me giro para mirarte, para besarte sin que te des cuenta, para no dejar de sentir que me despierto envuelto en ti.

A veces me pregunto si los sueños son solamente eso... Sueños.

Pero hoy me pareces tan real que intentaré memorizar el perfume que dejas en mi almohada.

sábado, 21 de julio de 2007

Tiempo...




Sientes como pasa el tiempo, como se va, como huye sin apreciar tu espera, como acelera, mientras tú estás quieta, mientras está pasando. No te da tiempo a pensar, a ver, ni a apreciar, sólo sientes que se va. Estás preparada para ir con él, para vivirlo, para acompañarlo, pero él te ignora, y simplemente se escapa...

Nada hará que vuelva, nada lo devolverá, no lo podrás recuperar.

Sientes como pasa el tiempo, como se va, como huye sin apreciar tu espera, como acelera, mientras tú estás quieta, mientras está pasando, pero también puedes sentir, que lo estas aprovechando.

"No esperes al tiempo, haz que él te espere a ti".

viernes, 20 de julio de 2007

La chica de las zapatillas Converse




Nunca imaginé darme un beso con ella, tomarla de la mano, abrazarla y hacer muchas cosas juntos. Al principio todo fue un desastre, no nos saludábamos, no nos veíamos y cuando nos cruzábamos... cada uno iba por su lado.

Me acuerdo del primer beso que le di, fue cuando me escapé de clases para ir al baño. La encontré ahí parada en el pasadizo y nos pusimos a conversar de cosas insignificantes (como en la mayoría de veces), la pegué contra la pared y la besé, me quedó mirando y luego se fue mientras yo le gritaba:
- Fría, helada, gélida...

Quizás nos llevábamos mejor por teléfono, como en todas las noches en que yo la llamaba para contarle un cuento (ya que ella nunca lo hacía) o contarle unas anécdotas o cosas así (todas las llamadas sólo duraron un mes y medio porque vino una cuenta de teléfono muy grande y me castigaron). Hablábamos horas y horas y nos amanecíamos hasta que se despertaba "alguien" y tenía que colgar.

En los recreos ni hablar, a las justas nos mirábamos y nos hacíamos señas para poder conversar ya que ella se "palteaba" por mis amigos. A la hora de salida como que cambiaban las cosas; tenía que esperar que me llame su amiga para poder ir caminando con ella hasta su casa mientras dábamos vueltas, vueltas y más vueltas... En el transcurso del camino siempre parábamos peleando por estupideces y ella me decía:
-Eres un recentido- y yo le respondía imitando su:
- No sé...

Las salidas al cine eran una tortura, siempre llegaba tarde ( de cinco a diez minutos de retraso), la saludaba y le decía:
- ¿Qué quieres ver?- y ella:
- No sé- y así pasábamos largo tiempo sin saber que íbamos a ver; al final era yo quien escogía la película, el horario y hasta el sitio donde nos íbamos a sentar, pero igual la pasaba bien, al terminar la película andábamos paseando por parques que estaban cerca a su casa (según ella para que nadie la vea) nos besábamos, abrazábamos y rosábamos nuestros rostros, luego ella se iba y yo mientras caminaba hacia el paradero me ponía a pensar en un montón estupideces.

Sin duda el mejor sábado que pasamos fue cuando me compré mi helado de chocolate. Por el camino le iba sacando "cachita" hasta que se amargó y me machó la cara de chocolate y se comenzó a reír, a mi también me dio risa cuando le hice lo mismo, luego ella me miró y... nos besamos, en ese momento se me cruzó por la cabeza:
- "Que bien sabe el chocolate en tus labios", de ahí ocurrió la desgracia, me botó mi helado y me quedé triste, pero de ahí se me pasó.

Los besos en el colegio le daban miedo y siempre me decía:
- Es que nos van a poner hoja de incidencia- o sino me salía con otra excusa parecida pero al final acabábamos dándonos varios en los recreos y el mejor fue a espaldas de su tutora.

El sábado de "estudio" no sirvió de nada, al fin y al cabo yo sabía que nos íbamos a estudiar sólo nos dedicamos a caminar por parques hasta llegar a la casa de su amiga. Me hubiera gustado regalarle la hojita que decía:
- "Te amo Joselyn", pero como ella es tan "histérica" no quiso recibirla así que la boté y lo único que le pude enseñar fue que Virgilio escribió La Eneida como yo le escribo este cuento a ella.

viernes, 13 de julio de 2007

Un lapsus mental




Casi siempre oímos a alguien decir que le gustaría volver a la infancia, que es cuando más felices somos, sin problemas, sin preocupaciones ni dilemas. Pero siempre, aquellas personas que lo dicen, son las que han tenido una infancia feliz, en la que han tenido quien les mime, quien les llene de vida. Pero nunca nos paramos a pensar, en aquellos, en los que la infancia, por desgracia, no ha sido una buena época, no ha sido tan dulce, y cuando crezcan, seguramente, no deseen volver a ser niños, ya que tal vez, no podrían volver a ser adultos.

Alguna vez, yo también he dicho que es una de las mejores épocas de la vida, pero hoy, al leer un "post" de un blog lo he pensado de otra forma, y me he dado cuenta de lo egoísta que es por nuestra parte, desear volver a ser niños, sin pensar en lo que hemos tenido que luchar por ser adultos, por lo que han tenido que sacrificar los que nos quieren por darnos lo mejor, por que consiguiéramos aceptar aquello en lo que nos estábamos convirtiendo. Tal vez, al desear ciertas cosas, deberíamos planteárnoslo seriamente.

"Ten cuidado con lo que deseas porque lo puedes conseguir".