domingo, 27 de abril de 2008

La jota de tu risa


Sólo pretendo ser línea de espuma en tu mar. La mínima partícula que
se desliza en tu cielo. Una gota en el agua de tus fuentes. O un
minuto al día en tus pensamientos.

La cinta de tu libro. Una página venturosa en tu cuento. En tus
otoños, una hoja seca, y una nube en tus inviernos.

La “jota” de tu risa. Poesía que adule tus sentimientos. El secante de
tus tristezas y la panacea en tus tormentos.

El remite en tus cartas. El prefijo de tu teléfono y, si eso te sabe a
mucho, la arroba de tu correo. La sombra en tu
caminar o tu rayo de luz al despertar.

¿Ves mi amor que poco pido? Y tú que te guardas quedo, no envías
señales que agiten las frecuencias de mis silencios.
Ni de humo, ni de Morse; ni de telégrafo.

¡Qué sosa eres bien mío! ¡Qué flojera abona tus huesos! Si no te pido que corones en globo, la luna; ni que recorras en patinete el universo.Sólo deseo una mirada furtiva, que hasta mí se descuelgue, desde tus ojos negros.

Y un beso de tu boca y una sonrisa que espante mis miedos. Una
caricia de tus manos y el roce en mi cara de uno de tus dedos. Una
palabra de cariño y un jazmín para mi pelo.

No deseo que me pesques una ola. Ni que me bajes un lucero. Sólo
que cruces la acera, que yo, a tu altura te espero, con el corazón en
vilo y el alma en suspenso.

No dirás que soy ambicioso, no dirás que de egoísmo muero.
¿No ves qué poco pido? ¿Por qué me esquivas entonces, corazón? Si
tan sólo pretendo ser, en tu bolsillo, un sueño.

¡Y mira si tengo arte! ¡Mira con qué arte te quiero! Que si a sabiendas
de todo, aún me guardas recelo, la libertad te otorgo, para que con
ella engalanes tu sombra de caramelo.

sábado, 26 de abril de 2008

Va y viene abril


Trae abril aguas de recuerdo.

Amaneceres azules con blancos lunares.
Crepúsculos que se alargaban hasta elevar las lágrimas. Gaviotas que
explayaban su libertad ante nuestros ojos, logrando que
anhelásemos, como nunca, la alegre insurrección de unas alas.

Regresa abril perturbando mis sentidos, al dolor adormilados. Trae
aromas de mar, murmullos de apacibles olas, suspiros de brisa
jugando entre arenas y mareas… Retratos en sepia, que se despliegan
en la memoria, soliviantando la paz de las pupilas.

Nace y muere abril. Inicia y cancela hojas en el calendario, mientras
una página perdura indeleble en su inmarcesible transitar.
Reminiscencias de aquel abril, sobrado de lunas,
que dolorosamente contrasta con éste,
tan corto de estrellas.

sábado, 19 de abril de 2008

Equinoccio

Sería mezquino de mi parte estar triste en una noche así. Un buen café me acompaña en mi esquina favorita. Donde sea que miro, ventana que abro, veo más belleza que me sonríe, siento un sabor dulce deslizándose hasta las entrañas, mezclando mi saliva generosa con los recuerdos. Una historioa agradable que dejó en mi coche olor a paltas maduras. La lluvia siguió al sol, una lluvia fresca, excitante, seminal y a ésta la siguió una tardía luna llena. Me vibra la música de una fiesta de año nuevo hacia fines de marzo; retumba en mi lengua autodidacta como milkshake de chocolate chorreándoseme por la barbilla.

domingo, 6 de abril de 2008

Déjame ser

Lo que no existe. Lo que te tienta. Pase de magia, pase de vueltas. Hombre sin nombre. Lo que no encontraste más que como huellas en una playa más allá de tu experiencia. Razón sinrazón seducción que te seduce. Juego de niños, rayo de estrellas, eclipse de luna nueva. Lo que nunca, lo que tú, lo que extrañas conocer sin prisas ni silencios.

Sombras chinas


Soñador suelto en plaza.
Ángel de la guarda.
Amante bandido.
Compañero fiel.
Hombre de éxito.
Cupido enamorado.
Escritor empedernido.
Pensador preclaro.
Novio intachable.
Ojos en la noche.

Factorial

Uno, dos y tres. Sol nocturno, ritmo brillante, café caliente. Uno el lugar alrededor del que fue relato misterioso entre caminos que iban y venían más allá de los años y de los momentos. Noches de música que unió a dos personas en dos encuentros de alcohol e innumerables madrugadas meditando sobre por qués y qué se yos. Poco a poco, entre luces y sombras, tres historias se mezclaron y revolvieron para crear un cuento casi para niños, de no ser por algunos pequeños adultos detalles. Uno, dos, tres no siempre suman seis. A veces soy sólo yo cual divisor perfecto de perpetua potencia.

Fantasía


Si alguna vez te soñara
quisiera soñarte así como eres.

No en un vestido provocativo que sugiera
cada línea de tu cuerpo.
No en un traje de baño sexy,
ni caminando hacia mí en fina lencería
que exponga a la luz la suave piel
que imagino
envuelve tu cuerpo.

Mucho menos, ¡Dios me libre!, soñarte desnuda,
sólo tu cabello escasamente tus encantos
bajo media luz,
descubriendo un terreno fértil para mis manos
y mis deseos.

Si alguna vez entraras en mis sueños
espero que llegues vestida
de día,
el disfraz común y corriente con el que te conocí.

Y luego espero me dejes soñarme
quitándotelo.

Exacta locación

Arriba luego abajo bien al fondo.
Partículas en movimiento como gotas de tinta en un vaso con agua,
caos y otra vez
desorden en la escalera.
Cada día una nueva pregunta en la cubierta del barco
en una ruta camino de la nada...

Nostalgia

Palabra fuerte, llena de recuerdos como la imagen de unos ojos mirándose en las sombras por última vez. Un mensaje del pasado que no duerme, una voz en el fondo que aún se hace oír por las noches susurrando memorias de momentos felices, o simplemente un tiempo más tranquilo y sin tantas decisiones. Es hora de volver.

Viaje


Lejos de casa.
Mirando el mar.

Aquí estoy.
Así estoy
porque yo lo quise y porque me
enviaron.
Cumpliendo órdenes nacidas de mis
compromisos.
Leyendo palabras que no dicen
nada,
que hablan de nombres sin rostros
que he jurado defender.
Solo
con una taza de café
y mis sueños en el bolsillo,
pensando en las cosas que cambié,
las ilusiones que postergué
para estar así,
para estar aquí,
lejos de casa,
mirando el mar...

viernes, 4 de abril de 2008

Para encontrarme

Nueve veces leerás esta línea. Nueve más tardarás en darte cuenta de los cuatro pasos para buscarme: cero razón, para lanzarte, cinco sentidos en fuego al mirarme, cuarenta noches para soñarme, cuatro segundos para encontrarme.

viernes, 18 de enero de 2008

Trato


Si prometes borrar esa lágrima contigo;
si tu camino recorre mi estela al navegar;
si no tienes miedo de soñar algo conmigo
y tu voz con la mía pueden unirse al cantar,yo te prometo lo que fue y que aún no ha sido
y una playa nuestra para amanecer frente al mar;
una estrella en mi pecho para abrigarte del frío
y una sonrisa para recibirte al despertar.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Como si fueras niño...



...en la pasión
eras pocas palabras
y mucha acción.

domingo, 14 de octubre de 2007

Péndulo casual



Fueron primero dieciséis
meses...
cuatro meses......


luego doce meses......
ocho meses...


(tic tac)

...diez meses...
y ya casi ninguno.


(silencio)

El tiempo está por venir.

sábado, 13 de octubre de 2007

Y si supieras...


Aunque sé que nunca
me has querido,
que sólo me has hecho
daño
y es falso el placer que
me provoca tenerte a mi
lado.
Aunque sé que, en el
fondo, no somos el uno
para el otro
y no hay palabras o
momentos que valgan la
pena.
Aunque todo me diga
basta ya, aléjate.
Aún sigo llamándote.
Aún sigues aquí.
Si tan sólo supieras todo
el mal que me has
hecho,
si tan sólo supieras...

Mañana de primavera


A lontananza, allá en el cielo que recubre la ciudad, asoma un sol neonato y pujante que avanza rompiendo nubes. Colgar allí los ojos y deleitarse en los matices que hoy nos regala la naturaleza, es un beso para el espíritu. Probablemente la urbe, ya bullirá de idas y venidas. De gente atareada en cumplir las devociones y deberes que les marque la jornada; pero en el pueblo, parece que remoloneara el día... No se escuchan perturbadores ruidos a esa hora tan temprana. Tan solo susurra un reparador silencio, quebrado por el porfiado canto de los gorriones, jilgueros y algún mirlo que, despiertan en esta amanecida, que fulgura primaveras.

Silenciosa, una mujer camina, paladeando los detalles; los gratos pormenores que le entrega el día. A su derecha, desde los naranjos distribuidos a metros parejos sobre los parterres de la acera, a su paso, cae el azahar maduro; impulsado por la brisa. Sus ávidos ojos, siguen el camino desde las ramas del árbol hasta suelo que dibujan los blancos pétalos. Semejan una cálida y fragante nevada. A bocanadas, la mujer, se bebe el límpido aire que la rodea. No se divisa a nadie en todo el largor de la estrecha calle…

Al poco, desemboca en la avenida que la llevará al destino de su paseo, y allí, se cruza con un perro de grandes orejas, que roza con su pelambre la larga falda de ella, que, el viento ha comenzado a bambolear. Tras el animal camina un hombre: su dueño. Éste, viste barba rala y entrecana, y en el semblante, aún se le adivinan los estragos del sueño; o tal vez, de una plomiza noche de insomnio. Es un desconocido, hay tantos foráneos en el pueblo... El hombre, con voz tenue, acompañada por un gentil ademán, educadamente, da los buenos días, y ella, sonriendo ante la atención, poco común en estos tiempos; responde al saludo, mostrando su mejor sonrisa.

En la orilla izquierda de la calle, una joven madre, abrocha el cinturón de seguridad de la parte trasera del vehículo, a un niño de cinco años aproximadamente. Al lado de éste, un bebé, sentado en su sillita, especial para automóviles, llora desconsolado. La madre, en exceso agitada (se le caerá encima la hora del trabajo) grita, e infiere amenazas contra el crío, que, lejos de callarse, incrementa la llorera sin comprender la irritación maternal... Nuestra amiga pasa de largo, esta vez no tiene palabras para saludar, y sin poder evitarlo hace un gesto de incredulidad con la cabeza y masculla para si misma… No entiende donde llegaremos con estas prisas que nos empujan a vivir la vida con tan alto grado de aceleramiento, sin apenas condescender con ella.

Un adolescente, ligeramente obeso, sale de su domicilio y casi colisiona con la mujer. Sobre la espalda, la mochila cargada de libros ¿los usará? y en la mano, un pan de leche que con fruición se lleva a la boca y muerde.El chico la contempla con la mirada baja y un mohín antipático en los labios. Ella le devuelve la ojeada, y piensa; qué estará urdiendo este mocoso. Y adelantándolo, continúa su ronda, con el chaval, que parece perseguirla, detrás.

A lo lejos, ve a una conocida, duda en llamarla para así pasear juntas. Si la detengo, recapacita, me perderé el goce de contemplar, hacia dentro, esta preciosa mañana que apunta a un esplendente día. La amiga, al cruzar de acera, la divisa a ella y se detiene, dispuesta a esperarla…

Se acabó el sosiego, ya no habrá en toda la jornada un minuto más para saborear estos instantes de paz que, la vida, de vez en cuando, sobre todo cuando sabemos verlos, nos confiere. Y qué afortunados son los que saben apreciarlos en su valía.

Acelera el paso para dar alcance a la compañera que pacientemente aguarda, y por última vez posa los ojos en el horizonte, allá sobre la capital. Y ve como las nubes, por el sol vencidas, se han disipado, y éste, presumido, alarga sus rayos y se hace dueño del raso cielo.

viernes, 12 de octubre de 2007

Soneto para un cuadro


Despliega el crepúsculo sus colores
sombreando al infinito de dorados.
Un árbol, que al ocaso brinda amores,
queda ante tanta belleza extasiado.

Flamígera, la tarde loa honores
al bosque de hermosura coronado.
Adiós, musita el día, cerrando flores.
Ostenta la noche astros azulados.

El sol marcha a su nocturna morada,
rendido por esa luna impaciente
que lo adormece cantando baladas.

Cabalgando irrumpe la madrugada.
Y la fronda suspira complaciente,
por esta primavera adelantada.

Toma mi mano...


La acera está sembrada de naranjos en flor. En la esquina opuesta, un árbol, del que desconozco su especie, destaca por su soledad. Es un árbol nuevo, de poca alzada, sus ramas refulgen, cuajadas de yemas y hojas de un color verde joven. Está amaneciendo y la luz de la farola aledaña se posa en su copa, dándole un toque esplendoroso, a pesar de su pequeñez. Solo…

Un caracol de oronda y bruna concha, escala lentamente una fachada encalada. En toda la nívea e inmensa pared, no hay otro. Lánguidamente, se arrastra dejando el viso de su rastro en cada milímetro avanzado, como una señal, por si acaso, algún hipotético hermano se decide a imitarlo. Solo…

Desde unos contenedores de basura, surge un gato que se cruza ante mí. Es un felino escuálido, al que su piel blanca, hace parecer más fantasmal aún. Al sentirse a salvo, ya en la acera, se sienta solemne a verme pasar. Solo…

Canta el gallo, hoy no sé si por casualidad, ningún rival del corral lo secunda, en ese instante me percato de que, en los quinientos metros, aproximadamente, que llevo recorrido, no me he cruzado con ningún ser humano. Ya próxima a mi lugar de llegada, allá en la lejanía, bajando por la calle peatonal, diviso a un ser caminando, que debido a la distancia, más parece una sombra… Solos…

Y al llegar a mi destino, pienso y me digo: soledad, hoy es tu día, toma mi mano…

viernes, 31 de agosto de 2007

Mentiras acumulativas



Es increíble lo que la llamada acumulación de mentiras puede llegar a causar , es un proceso en el que mentira tras mentira puedes llegar tan alto que no te das cuenta de que la base de esa altura es tan débil que un simple soplo de la corriente de un suspiro más alejada de ella , puede hacerla temblar y derrumbarla , en ese mismo momento el golpe que puedes llegar a darte es tremendo , tan grande como para ver otra vez empezando de cero y darte cuenta de todas esas mentiras que tan bien te suplían han desaparecido sin dejar rastro del tiempo que malgastases en ellas . En ese mismo instante estas muerto , y con muerto no quiero decir que puedas volver a nacer sino que estas totalmente muerto sin pasado ni futuro.

jueves, 30 de agosto de 2007

En un momento...



Tras el opacar del día,
tras la nostalgia de la vida,
tras la cortina es belleza,
que al mirarla se entorpeza.


Tras esa avecilla que está sola,
tras ese huracán de problemas que se viene ante ti...
tú hulles, ella está ahí
ella está aya, no se puede borrar tanta belleza;
tu mientes y lo niegas
tu me miras y me ciegas;
el llanto de mi corazón atropella una ilusión tan grande...
una ilusión que espero muy pronto se haga realidad.